Lenidad y desidia de los encargados de hacer cumplir las leyes y ordenanzas.
Fecha Martes, 20 Julio a las 01:00:00
Tema Seguridad Ciudadana


Opiniones de los vecinos, por Carolux

La solución es sencilla: castigos eficaces a los que no cumplen con su deber de hacer respetar las normas de convivencia a los ciudadanos.Sobre el papel existen los instrumentos pertinentes. ¿Qué falla?
Lo que falla es la voluntad de los políticos ante la lenidad de policías municipales, guardas jurados, propietarios de empresas y locales públicos, etc. y su desidia en tomar las iniciativas consecuentes.



¿Qué es los que provoca que los representantes políticos actúen con lenidad y desidia? Su condición de oligopolistas de la representación política.

El mecanismo es el siguiente:

1) El sistema electoral hace que el mercado de la representación política sea un oligopolio. Los aparatchiki de los partidos políticos son los oligopolistas.

2) Estos apoltronados encuentran que la desidia es la opción más cómoda ante cualquier problema y la lenidad es la actitud más conveniente ante el incumplimiento de las leyes y ordenanzas.
La postura de afrontar decididamente los problemas y de exigir firmemente el cumplimiento de las leyes y reglamentos entraña tensiones de incierto alcance con los que habrán de ser sancionados y abre un flanco de dudoso tratamiento en los medios de comunicación, cuyos amos pueden adoptar puntos de vistas demagógicos y/o aprovechar para pasar facturas. Se trata del habitual chantaje implícito: <debes ser “comprensivo” con mis intereses o mis medios te atacarán sin piedad a poco que tenga oportunidad>, explotando la vulnerabilidad, en nuestro sistema electoral, de su endeble y tramposo vínculo, como elegido, con el elector.

El político se pregunta: ¿Es indispensable que yo entre en esta dinámica arriesgada?

La respuesta lógica del político normal, congruente con una persona que haya aceptado ingresar en ese ambiente, es que no: pondría estúpida e innecesariamente en peligro su modus vivendi.

Su condición de oligopolista les permite que esta manera de actuar les salga impune: no es probable que aparezcan candidatos políticos con otra actitud ante los problemas. Los trucos del sistema electoral (listas de partido cerradas, confusión en la elección de Poderes y ámbitos de jurisdicción, circunscripciones múltiples...) se encargan de evitarlo con gran eficacia.

Por lo tanto un político:

- Usualmente no necesita llegar al “detalle” de comprometerse a la resolución de este problema, y de muchos otros, pues de eso no depende su futuro como representante político, sino que depende de sus mañas para medrar en una estructura burocrática: el partido.

- Si por una cuestión de propaganda o atención periodística coyuntural no puede eludir el asunto, el compromiso que adquiera será probablemente de enorme vaguedad... (es decir, no será ningún compromiso) ¿Para qué más?


- Finalmente si, cosa harto improbable, comete la “torpeza“ de comprometerse con alguna solución concreta o con una actitud rigurosa, su continuidad como político profesional no dependerá, en grado sustancial, de su fidelidad a sus compromisos con sus electores sobre este asunto (o sobre muchos otros); sino fundamentalmente de la benevolencia, o conveniencia, de los capos del momento en esas estructuras que son los partidos dominantes.







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