Actividades: Los musulmanes se imponen en Madrid
Islam
Los musulmanes se imponen en Madrid, amparados en la ley del silencio del Ayuntamiento y la Comunidad
Alberto Grasa
 
El Islam avanza con pasos de gigante sobre la Comunidad de Madrid. Además de contar con una numerosa base de inmigrantes africanos y asiáticos, se refuerza día a día con los tres hijos por mujer musulmana que han nacido en la provincia y gozan, por un absurdo legal, de nacionalidad española. Privilegios, conflictividad y violencia… son pautas de conducta habituales de los musulmanes en la capital.


Hoy es viernes. La grúa municipal está retirando un coche aparcado en la puerta de San Francisco el Grande, antigua catedral de Madrid. El motivo es que ha parado en una zona prohibida con las luces de emergencia puestas. Rápidamente sale una señora del templo y explica al agente que ha entrado “un momento” a dejar a su madre para la misa de las diez. El policía asiente, ordena bajar el coche pero entrega a la mujer la oportuna y justa multa.
 
A la misma hora otra grúa retira una furgoneta volcada en el acceso del km. 8 a la M30. El accidente ha ocurrido cuando el conductor esquivaba una larga hilera de coches aparcados incorrectamente en el mismísimo acceso. A pesar de haber policía municipal en la zona ni una sola multa adorna los parabrisas de éstos coches. Antes de llegar a éstos hay otra masa enorme de coches aparcados incorrectamente en toda la calle Salvador Madariaga ¿Algún partido de fútbol? No, están alrededor de una enorme mezquita y el viernes es día de oración. El griterío de los corrillos de magrebíes contrasta con las caras largas de españoles que suben al tanatorio que hay unos metros más arriba, después de haber tenido que ir a aparcar a varias calles de distancia y pagar el ticket correspondiente.
 
Madrid ciudad
 
Con el consentimiento y todas las facilidades por parte de Aguirre y Gallardón, la mezquita de la M30 es un lugar tan acogedor como La Meca para los musulmanes. A este centro de oración acuden inmigrantes africanos y asiáticos. A ella van los miembros de la numerosa colonia musulmana de los distritos de Ciudad Lineal y Centro. Diversos centros de oración establecidos en pisos sirven a los creyentes de Vallecas, Villaverde, Carabanchel y Latina. Y como centro cultural que es, tienen de referencia la mezquita de Abu Baker en Tetuán. Los siete distritos mencionados alojan al 80% de los 75.000 musulmanes de la Capital.
 
La mencionada mezquita de Tetuán es un centro cultural y de proselitismo del Islam. En un distrito con un 45% real de población inmigrante, pugnan con iglesias evangélicas y baptistas por convertir a inmigrantes sudamericanos y asiáticos. Y se desesperan los sacerdotes católicos de Los Salesianos y San Antonio. Tras varios años de dar prioridad a los sudamericanos y ponerlos como ejemplo de cara a los españoles, de piadosos cristianos, han conseguido que se les vayan poco a poco los nacionales por un lado y los inmigrantes a cualquier otro tipo de culto.
 
Las mujeres que acuden a la mezquita son tratadas como tal según el Corán. Unas van a rezar aparte del todopoderoso macho, otras se acercan seguidas por cuatro o cinco vástagos, a comprar a la carnicería “halal”. Unas cuantas se quedan deambulando por la calle Anastasio Herrero o salen tapadas por sus velos a Bravo Murillo, no pueden entrar a rezar por estar con la menstruación. Sometidas al machismo musulmán se encuentran las magrebíes y algunas sudamericanas y españolas conversas.
 
En el sur y la sierra
 
En las ciudades principales del Cinturón Sur se cuentan otros 75.000 musulmanes. Habitan en los centros de Móstoles, Getafe, Fuenlabrada, Alcorcón, Leganés y Pinto. En los cascos viejos de las dos últimas han desplazado a los españoles y las reyertas se dan entre ellos o contra los sudamericanos. En las otras ciudades sin embargo, el roce y la proximidad hace que se produzcan altercados entre españoles y magrebíes en zonas de copas tan populares como “Costa Polvoranca” de Alcorcón, muertos incluidos. Los musulmanes del sur de Madrid tienen la peculiaridad de contar entre ellos con numerosos oriundos de países subsaharianos. Dedicados al robo y la estafa, son los inventores de los famosos timos de las “cartas nigerianas”. Cada vez que la policía desarticula una banda caen de 80 a 90 miembros.
 
La Zona Este o Corredor del Henares apenas cuenta con musulmanes comparando con las otras, los desplazan los rumanos y sudamericanos. Pero subiendo al norte y recorriendo toda la sierra madrileña se encuentran otros 50.000 musulmanes. Repartidos por pequeños pueblos que sirven como residencias de verano a muchos capitalinos. Llegaron los primeros hace 15 o 20 años y desplazaron a los jardineros y limpiadores locales. Empezaron a cobrar más barato a los veraneantes por mantener jardines y chalets, ahora que copan el mercado ya exigen las mismas pagas que los autóctonos desplazados.
 
Parados según el INEM, pero activos en la calle
 
La crisis ha descubierto que como mano de obra no había lugar para ellos en Madrid, salvo temporalmente. Hoy la mayoría están en paro. Los altercados son cada vez más frecuentes y los musulmanes, en especial los magrebíes, se refugian en su religión y raza de manera excluyente y violenta para con los españoles. Tanto la Justicia como el binomio Aguirre-Gallardón les protegen hasta el punto que Jaime Benito, de Guadalix de la Sierra, tiene que mirar a todos los lados antes de cruzar la calle, aunque no haya coches. Hace dos años echó a dos marroquíes de su bar por alterar el orden, le dieron una paliza y tras ser detenidos fueron puestos en la calle al día siguiente. Le amenazaron de muerte delante de la policía. En otros pueblos de la sierra pasa lo mismo.
 
En las ciudades del sur, los argelinos y marroquíes que dieron vida al ladrillazo, ahora miran las grúas paradas desde los parques donde pasan todo el día. La incidencia de robos que cometen se ha multiplicado por cuatro en dos años, según la policía municipal. Algunos parques de Pinto o Alcorcón son peligrosos pantanales para cualquier persona que deba cruzarlos.
 
En la capital ocurre lo mismo. El silencio de las autoridades está privando de lo que realmente están haciendo muchos magrebíes a la ciudadanía. Se dan situaciones tan kafkianas como la siguiente: Desde el pasado mes de Marzo se han producido al menos seis asaltos a trenes de cercanías. Los trenes, partiendo de Cercedilla, Getafe,  o Fuenlabrada, con dirección a Madrid. Entran en el convoy grupos de 30 o 40 marroquíes (principalmente) con cuchillos y catanas, y asaltan a todo el público. Hasta al personal de Cercanías. A veces han intentado parar un tren arrojándole piedras a la cabina del conductor o tirando hierros a la catenaria. Si el lector no tenía noticia de esto es porque impera la Ley del Silencio, pero es real. Sólo que se debe buscar la información en medios locales o Internet.   
 

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