Jiménez Lozano compara la decadencia europea con el fin del Imperio romano
Inmigración

 Jiménez Lozano, premio cervantes 2003, compara la decadencia europea con el fin del Imperio romano

 «Los romanos, necios, querían ser bárbaros y los bárbaros, inteligentes, querían ser romanos»

Jiménez Lozano explicó ayer que «cuando Roma cayó era una mezcla de libertos y extranjeros, acosada por pueblos bárbaros, sin tradiciones, sin moralidad, con clases ociosas ocupadas de mantener su patrimonio». ¿Demasiado forzado el paralelismo con Europa? Para el escritor, salvando las distancias, no: «La emigración, las amenazas exteriores y su propia degradación moral han dejado a Europa frente a un «juego suicida, en el que la sombra del totalitarismo se cierne sobre las democracias».



Europa y Roma. La Historia se repite. La caída del imperio más poderoso de la Antiguedad tiene los suficientes puntos en común con la moderna Europa para poder sacar conclusiones ilustrativas sobre el futuro que encara el continente, tanto la Unión Europea como sus estados miembros, si no pone los medios para evitarlo. El escritor y Premio Cervantes de 2002 José Jiménez Lozano utilizó ayer una cita del rey godo Teodorico, que ponía de manifiesto la profunda degradación que habían sufrido la sociedad y la política romanas, para ilustrar su visión de la Europa actual.

   «Los romanos, necios, querían ser bárbaros; y los bárbaros, inteligentes, querían ser romanos», recordó Jiménez Lozano en la conferencia que pronunció ante medio centenar de estudiantes, ante los que fue presentado por el ex presidente del Gobierno y presidente de FAES, José María Aznar. «Las palabras de Teodorico no eran un juego, sino un exacto diagnóstico de la realidad de una Roma que ya no era Roma».

   Jiménez Lozano explicó ayer que «cuando Roma cayó era una mezcla de libertos y extranjeros, acosada por pueblos bárbaros, sin tradiciones, sin moralidad, con clases ociosas ocupadas de mantener su patrimonio». ¿Demasiado forzado el paralelismo con Europa? Para el escritor, salvando las distancias, no: «La emigración, las amenazas exteriores y su propia degradación moral han dejado a Europa frente a un «juego suicida, en el que la sombra del totalitarismo se cierne sobre las democracias».

   Jiménez Lozano también utilizó la caída del imperio austrohúngaro para ahondar en su teoría sobre «Occidente», el título de la conferencia que pronunció antes de someterse a las preguntas del auditorio, ante el que se sinceró al comenzar su intervención: «No es muy alegre lo que voy a decirles, pero qué se le va a hacer. Es lo que pienso».

   Para el conferenciante, el concepto «Occidente» engloba «una forma de ver el mundo, un modo de estar instalado y actuar en él, o incluso, una suma de aspectos característicos de nuestra vida cotidiana». Pero ese modelo se está agotando. «Las señales no son buenas», afirma el escritor, «al menos desde un punto de vista intelectual».

   Tras destacar que «Europa ha ganado las guerras en las que ha participado porque había absoluto convencimiento de que su forma de entender el mundo y su organización política merecían ser defendidos», el veterano periodista no oculta una cierta nostalgia: «Nadie cree ya seriamente en los fundamentos del mundo occidental».

   En su opinión, la causa de esta decadencia hay que buscarla en la ausencia de los valores que aporta la tradición cristiana. La Revolución Francesa es un punto de inflexión importante, ya que el nuevo concepto de hombre que surge tras la toma de la Bastilla queda despojado de su condición moral y reducido a un simple ciudadano republicano.

   Para el ponente, ese proceso se refleja también en las artes, que han dejado de ver al hombre como individuo con dimensión espiritual, para convertirlo en un simpe «objeto plástico». En esa dinámica, se ha producido un «festival de los ismos», tanto en la política como en el arte, aunque cada vez con mayor falta de criterios. Criterio que no le falta al protagonista de la segunda jornada del campus FAES, aunque prefiera resumirlo con una cita de Flaubert aplicada a Europa: «Las edades de la Humanidad han sido paganismo, critianismo e idiotismo».

   Sólo hay una solución, según Jiménez Lozano, frente a la hecatombe continental que él vislumbra: La vuelta de Europa a sus raíces judeo-cristianas. «No hay otra alternativa», afirma, «todo lo demás es cháchara posmoderna».

 

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