La ola de robos en Ayuntamientos de la Sierra Norte obliga a sus 42 alcaldes a p
Seguridad Ciudadana
La ola de robos en Ayuntamientos de la Sierra Norte obliga a sus 42 alcaldes a plantearse un encierro
Los ediles se reúnen en el Ayuntamiento de Buitrago para decidir su plante y organizar patrullas vecinales, a falta de protección policial.
 
 «A nada que echemos cuentas, a mí me salen, por lo menos, cuatrocientos. Es un horror. Nos sentimos abandonados porque esto continúa y no hay suficiente Guardia Civil para evitarlo»


Era la queja, ayer, de José Manuel Fernández, alcalde de Robledillo de la Jara, y los «cuatrocientos» a que se refiere son los ordenadores y diverso material de informática de última generación que ya han robado, en las últimas dos semanas, en una veintena de pueblos de la Sierra Norte de Madrid, entre ellos, por supuesto, el de Robledillo.
 
En total, la Sierra Norte agrupa a cuarenta y dos municipios. «El mal ya se ha hecho en veinte. Estamos a tiempo de proteger a casi todo el resto», asegura José Manuel Fernández. Por ello, para protegerse de los ladrones, está convocada, mañana, una reunión urgente de todos los pueblos afectados. Será en el Ayuntamiento de Buitrago y con un «orden del día» muy claro: propuesta de encierro en dicha sede municipal hasta que la Delegación del Gobierno de Madrid tome medidas de seguridad y, mientras tanto, crear patrullas vecinales para vigilar la zona y evitar, en la medida de lo posible, la acción de tan singulares cacos.
 
Según el testimonio de los alcaldes afectados, llevan dos semanas de calvario. Los delincuentes, se temen, son una banda muy bien organizada «porque saben dónde están los ordenadores y van sólo a por ellos», asegura el edil de Robledillo. Van a tiro hecho. A por ordenadores de pantalla plana, especialmente, que están en los ayuntamientos, en los Centros de Acceso a Internet (CAPI), centros de cultura, colegios y demás edificios públicos donde los ladrones saben que existen aparatos de estas características.
Falso aviso
 
Además, según cuentan los afectados, los cacos saben, también, que las dotaciones de la Guardia Civil son escasas. Para el cuartel de Lozoyuela, por ejemplo, al que están adscritos 14 municipios, sólo existe una patrulla. Los delincuentes no tienen, si quieren, más que llamar al puesto dando un falso aviso de incidencia y hacer que los agentes acudan al lugar donde supuestamente se les necesita para tener el camino mucho más libre de cara a su fechoría, que suele ser con nocturnidad. Así, que se sepa, han caído ya en las redes de esta supuesta banda las casas consistoriales de Villavieja, Patones, Canencia, Cabanillas de la Sierra, Navalafuente, Bustarviejo, Cervera de Buitrago, Robledillo de la Jara, Berzosa, El Atazar, La Serna y Braojos, muchos de los más pequeños de la Sierra Norte madrileña y, también, con escasos medios de protección y seguridad por sí solos. «Nunca nos había ocurrido esto. Es inaudito. No sabes por dónde te va a venir una cosa así. En nuestro caso, el ayuntamiento tenía dos puertas blindadas, pero ni eso les ha parado. Saben muy bien lo que hacen», asegura José Manuel Fernández.
 
«Nos están haciendo polvo. Además de que se han llevado material privado de los vecinos, y no sabemos el uso que se puede hacer de todo ello, es que nos hemos quedado bloqueados, sin información, ahora que estábamos, casi todos, con los presupuestos municipales», añade Fernández.
Infinidad de datos secretos
 
De hecho, la Plataforma Seguridad Norte de Madrid —integrada por empresarios, comerciantes, asociaciones deportivas, culturales y vecinales de la zona—, considera que lo más grave de estos robos es la existencia de «infinidad» de datos vecinales y secretos, que figuran en el padrón, en el registro de vehículos, propiedades rústicas y urbanas, por poner algunos ejemplos.
 
«No se sabe que harán con todo ello. Si lo van a tirar a la basura o lo van a manipular con alguna otra intención delictiva. El caso es que ya estamos hartos y vamos a tomar medidas», indican otras fuentes municipales afectadas. Se sabe, incluso, que la cara dura de los ladrones es enorme «porque como saben que entre pueblo y pueblo puede haber 20 o 30 kilómetros, han robado en uno, se han ido a otro y se han metido en un bar, forzándolo claro, y se han puesto ciegos de comida y bebida gratis». Al parecer, a un concejal de Patones le robaron su coche para cargar el material informático robado.
 
La intranquilidad y el mosqueo de los vecinos de la Sierra Norte va en aumento. Tampoco es nuevo. El presidente del Patronato de Áreas de Montaña (PAMAM), Rafael Pastor Martín, ha enviado una carta, con fecha del pasado 15 de febrero, al delegado del Gobierno, Constantino Méndez, en la que le recuerda, por ejemplo, que «hace un año aproximadamente, por parte de esta presidencia, que representa a los 42 alcaldes de la Sierra Norte de la Comunidad de Madrid, exponía que venimos comprobando cómo en nuestros municipios es cada vez mayor el número de delitos y pequeños incidentes, sin que podamos hacer mucho».
 
«Nuestros vecinos —añade la misiva al delegado del Gobierno—, nos vienen demandando más seguridad. La verdad es que si ocurre un delito en un municipio, esto causa gran alarma en la población, una población que cada vez es de mayor edad».
 
«Comprobamos en nuestros municipios —indica el presidente del Consejo Asesor de PAMAM— cómo se están desvalijando ayuntamientos, centros de internet, colegios y locales comerciales. Estamos viendo cómo nuestra población está viviendo con inseguridad en estos pequeños municipios y estamos viendo impotentemente cómo el delincuente campa por donde quiere sin que se pueda hacer nada».
 
A continuación, le dice textualmente a Constantino Méndez: «Señor delegado del Gobierno, es necesario dotar de más Guardia Civil a esta comarca. Es necesario que estén técnicamente mejor dotados. Es necesario que la Administración central y autonómica tengan presente esta realidad a tan sólo cincuenta kilómetros de la capital del Estado».
 
Miedo lógico
 
El miedo está cercando esta sierra madrileña. De momento son ordenadores y material informático de última generación instalados en centros y edificios públicos. De momento. Los vecinos temen, y con razón, que cuando se les acaba este chollo, los ladrones opten por entrar, de noche, en las viviendas particulares. Y sólo hay una patrulla de la Guardia Civil en el cuartel de Lozoyuela, para catorce pueblos. Se sienten «vendidos». No es para menos.
 

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