Artículos: 90% de reincidentes en los delitos contra el patrimonio.
Seguridad Ciudadana

El 90% de los delincuentes contra el patrimonio, son reincidentes

Fuentes policiales puntualizan que en delitos contra el patrimonio la especialidad delictiva más frecuente en España, la reincidencia se sitúa entre el 80 y el 90 por ciento. Parece que el camino de la reincidencia es más corto y viable para los delincuentes extranjeros. La ley permite sustituir una pena de cárcel inferior a seis años impuesta a un inmigrante ilegal por la repatriación y la prohibición de regresar a España en los siguientes diez años. Esta medida, cuya aplicación la decide el juez en cada caso, tiene una dudosa eficacia. La Policía está detectando la entrada al país de delincuentes extranjeros que, contraviniendo la orden de no entrar en España, traspasan la frontera con documentación falsa, algo que en sus países es fácil de conseguir. De esta manera, saliendo y volviendo a entrar, se han librado de una condena de cárcel.



El Sáez´ se torció muy pronto. Con once o doce años, cuando todavía era Francisco Javier Martín y aún no le habían apodado con su segundo apellido, comenzó a fraguar su propia leyenda, la de uno de los mejores ladrones de España, como le considera la Policía. se estrenó con pequeños hurtos en tiendas, que cada vez eran más suculentos.

El Sáez se torció muy pronto. Con once o doce años, cuando todavía era Francisco Javier Martín y aún no le habían apodado con su segundo apellido, comenzó a fraguar su propia leyenda, la de uno de los mejores ladrones de España, como le considera la Policía. Se estrenó con pequeños hurtos en tiendas, que cada vez eran más suculentos. De padre militar, el muchacho nació en 1980 en Madrid, en el popular barrio de Villaverde, a las afueras de la capital. Allí se codeó con lo más granado de la delincuencia madrileña, y pronto demostró carisma y agallas para golpes de altura.

Llegó a ser un gran alunicero o astronauta (delincuentes que estrellan un coche sustraído, de gran cilindrada, contra el escaparate de un establecimiento para robarlo), especializado en peleterías y perfumerías; solía actuar por encargo, es decir, que ya tenía vendida la carga robada de antemano. Siendo menor de edad fue detenido por estos delitos en repetidas ocasiones. Pero las regañinas del juez no lograron convencerle y su reincidencia fue a más. Con 18 años era ya un consumado delincuente con banda propia.

La banda del Sáez, formada por diez tipos musculosos de gimnasio –la mayoría, españoles–, ha sido el azote de los camioneros, a los que apaleaba brutalmente, robada el cargamento, quemaba el camión y los dejaba en algún paraje perdido en medio de la noche. Así se hicieron con botines espectacula- res, durante ocho años, desde 1997 hasta el pasado 29 de noviembre, cuando el grupo fue desarticulado. A el Sáez, que está ahora en prisión provisional, se le imputan 64 delitos contra el patrimonio. Antes no había pisado la cárcel –salvo por una denuncia de maltrato de su compañera–, ni había sido juzgado, pese a que fue detenido 23 veces en ocho años. La aparente impunidad de la que ha gozado este madrileño, adicto al gimnasio y a los anabolizantes, puede haber favorecido su reincidencia delictiva.

El caso de el Sáez es el pan de cada día para los policías y las víctimas de los delincuentes. Más del 50 por ciento de los detenidos por delitos contra la propiedad no pisa la cárcel, según estimaciones policiales; los jueces les conceden la libertad provisional, a la espera de juicio. Algo que, según fuentes de las Fuerzas de Seguridad, favorece la multirreincidencia.

Sin embargo, este asunto no pinta tan mal para el Gobierno. El Ministerio de Interior sostiene que la reincidencia, en tres años, se ha reducido casi a la mitad. En 2003, el 65 por ciento de los detenidos era reincidente y llegó a haber 200 que fueron arrestados en más de 50 ocasiones. Ahora, el departamento del ministro José Antonio Alonso asegura que el 37 por ciento de los detenidos tiene antecedentes.

Fuentes policiales puntualizan que en delitos contra el patrimonio (robos con o sin fuerza de casas, vehículos, establecimientos comerciales y bancarios, etcétera), la especialidad delictiva más frecuente en España, la reincidencia se sitúa entre el 80 y el 90 por ciento. Los delitos con más reincidencia son los atracos con o sin violencia, los abusos sexuales y violaciones, el tráfico de estupefacientes, la falsificación de documentos de pago, la apropiación indebida y la estafa, según las mismas fuentes.



Parece que el camino de la reincidencia es más corto y viable para los delincuentes extranjeros. La ley permite sustituir una pena de cárcel inferior a seis años impuesta a un inmigrante ilegal por la repatriación y la prohibición de regresar a España en los siguientes diez años. Esta medida, cuya aplicación la decide el juez en cada caso, tiene una dudosa eficacia. La Policía está detectando la entrada al país de delincuentes extranjeros que, contraviniendo la orden de no entrar en España, traspasan la frontera con documentación falsa, algo que en sus países es fácil de conseguir. De esta manera, saliendo y volviendo a entrar, se han librado de una condena de cárcel.



Más ricos y más violentos

A medida que el Sáez descubría lo poco que le ocurría cuando era detenido, sus golpes comenzaron a ser más audaces. La banda atracó a un transportista de Altadis (antigua Tabacalera) y se llevó el cargamento de tabaco, valorado en un millón de euros. En la terminal de carga del Aeropuerto de Barajas, los hombres de el Sáez, a los que el líder llamaba “mis bravos”, han atracado cuatro veces, y se han llevado, sobre todo, palés de teléfonos móviles; en uno de estos asaltos hirieron de gravedad a un vigilante jurado.

En pocos años, esta banda ha reunido un patrimonio de unos 150 millones de euros, según calculan los investigadores, que no descartan que el líder tenga cuentas abiertas en Suiza. Los agentes han recuperado cuatro millones de euros en efectivo y han detectado propiedades a nombre de amigos y familiares de los ladrones por valor de 50 millones de euros por toda España. Esta vez el golpe lo ha dado la Policía: el grupo XXI de la Brigada de la Policía Judicial coordinó una operación redonda para pillar a el Sáez y a los suyos.



Poca prisión provisional

Para decretar la prisión provisional de un detenido, la ley indica cuatro causas justificadas: el riesgo de que se fugue, el peligro de que, estando en libertad, destruya fuentes de prueba, la posibilidad de que pueda atacar bienes de sus víctimas y, finalmente, la sospecha razonable de que cometa nuevos delitos. Los antecedentes policiales deberían pesar en la decisión del juez a la hora de decretar prisiones provisionales. Pero no siempre es así.

Armando Rodríguez, presidente del Gremio de Joyeros, Plateros y Relojeros de Madrid, asociación que suele personarse como acusación particular en los casos de atracos a joyerías, considera que la profusión de reincidentes en la actualidad se debe a que los jueces decretan la libertad provisional para los detenidos como una práctica habitual. “No tienen en cuenta los antecedentes del detenido. –afirma Rodríguez–. Y así se fomenta la impunidad. El mensaje que se les da a los delincuentes es que tienen carta blanca”. En 2005 se produjeron en España 300 atracos a joyerías españolas, y cuatro joyeros resultaron muertos. Rodríguez solicita que se aplique con “más cordura” la prisión provisional.

Por su parte, Hilario Alfaro, presidente de la Confederación de comercio Especializado de Madrid (COCEM), pide a los jueces que siempre que el detenido tenga antecedentes, decreten prisión.

 

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